La firma electrónica es un procedimiento técnico que permite manifestar el consentimiento sobre un documento digital con el mismo valor jurídico que una firma manuscrita. El reglamento eIDAS (910/2014), directamente aplicable en toda la Unión Europea, define tres niveles de firma: la firma simple (un clic, una casilla que marcar), la firma avanzada (vinculada al firmante de forma unívoca, con control exclusivo) y la firma cualificada (creada mediante un dispositivo certificado, jurídicamente equivalente a la firma manuscrita).
La firma cualificada goza de una presunción de fiabilidad que invierte la carga de la prueba: corresponde a quien impugna la firma probar que es inválida, y no al firmante probar que es auténtica. El reglamento eIDAS 2.0 (mayo de 2024) introduce la cartera EUDI Wallet, prevista para 2025-2026, que permitirá a cada ciudadano europeo firmar electrónicamente desde su smartphone con un nivel cualificado.
En Francia, actores como Yousign (legaltech francesa) y DocuSign dominan el mercado. La firma electrónica se integra de forma natural en los flujos de trabajo de CLM, los procesos de LegalOps y las data rooms virtuales. Para los abogados, se ha convertido en una herramienta cotidiana: firma de mandatos, de documentos privados, de protocolos de acuerdo y de convenios de honorarios.