La blockchain es un registro digital descentralizado, transparente e inalterable que registra transacciones de forma cronológica. En el ámbito jurídico, ofrece una alternativa a los terceros de confianza tradicionales (notarios, agentes judiciales) para certificar la existencia, la integridad y la fecha de un documento gracias a un sellado de tiempo inmutable.

En Francia, la ley PACTE de 2019 formalizó el concepto de DEEP (Dispositivo de Registro Electrónico Compartido), reconociendo jurídicamente el uso de la blockchain para el registro de determinados títulos financieros. En marzo de 2025, el tribunal de Marsella sentó jurisprudencia al reconocer la blockchain como prueba de la titularidad de un derecho de autor, marcando un avance significativo en la admisión de esta tecnología por parte de los tribunales franceses.

Las aplicaciones jurídicas de la blockchain se multiplican: prueba de anterioridad para la propiedad intelectual, certificación de documentos (diplomas, contratos, escrituras), trazabilidad de las cadenas de suministro para el cumplimiento normativo y, por supuesto, los smart contracts. Constituye un pilar del ecosistema legaltech junto a la IA y la computación en la nube.