A falta de un marco, la IA se instala de forma dispersa: herramientas de consumo masivo, prompts heterogéneos, circulación incontrolada de datos sensibles. La gobernanza establece las reglas que hacen que este uso sea controlado, medible y conforme.
En la mayoría de los despachos, la IA se ha instalado sin una decisión colectiva. Cada uno recurre a sus propias herramientas y a sus propios prompts, en sus propios expedientes. Esta shadow IA escapa a toda medición: el coste no se controla, la circulación de los datos no se supervisa y los usos eficaces no se capitalizan.
Cuanto más tarda en establecerse el marco, más se afianzan estas prácticas. La gobernanza permite retomar el control. Lejos de frenar la adopción, la asegura y la acelera.
Qué datos pueden tratarse, por quién, con qué herramientas y bajo qué validación humana. Las reglas deontológicas y del RGPD traducidas en prácticas concretas.
Quién usa la IA, para qué y a qué coste. El pilotaje por las cifras sustituye a la intuición.
Los prompts, skills y herramientas validados por el despacho, centralizados y accesibles para todos, en lugar de quedar en la cabeza de unos pocos.
Formar a los equipos en los usos autorizados, a medida que estos evolucionan.
Desplegamos su plataforma de gobernanza de IA: un espacio privado, con su marca, que se convierte en la columna vertebral del uso de la IA en el despacho. Reúne en un solo lugar las reglas, el conocimiento y la formación.
Lo que permite la plataforma
Cuadro de mando de los usos por equipo, por herramienta y por puesto. Seguimiento de los gastos, detección de desviaciones, pilotaje presupuestario.
Política de uso, datos autorizados y prohibidos, niveles de validación, trazabilidad. El marco deontológico y del RGPD aplicado al día a día.
Repositorio central de los prompts, skills y plugins validados por el despacho. Cada uno dispone de las herramientas aprobadas, sin tener que recrearlas por su cuenta.
Itinerarios de formación integrados, actualizados al ritmo de los modelos y de los casos de uso. La competencia sigue a la herramienta.
Lo que funciona en un equipo se difunde a los demás. La doctrina LegalOps del despacho vive y se enriquece.
Una plataforma solo vale por el contenido que alberga. Construimos con usted la doctrina LegalOps del despacho, es decir, el cuerpo de reglas que regula el uso de la IA: confidencialidad del cliente, secreto profesional, datos autorizados, validación humana, calidad, trazabilidad.
Esta doctrina es el entregable de referencia. Vive en la plataforma, se aplica en el día a día y se actualiza a medida que los usos evolucionan.
Partimos de su cartografía de IA (procedente de la auditoría) o establecemos un diagnóstico rápido. Identificamos los usos que hay que regular de forma prioritaria.
Redactamos las reglas de uso con los Socios y la dirección, integrando sus exigencias deontológicas y del RGPD.
Desplegamos el Campus en marca blanca, cargamos la doctrina, los prompts y skills validados, y abrimos los accesos.
Formamos a los equipos, pilotamos los primeros usos y realizamos los ajustes. La gobernanza se instala a largo plazo, más allá de una simple sesión de sensibilización.
Para los despachos que despliegan la IA a gran escala y pretenden evitar la dispersión de los usos. Para los que deben rendir cuentas de su conformidad y de la protección del secreto profesional. Para las estructuras ya equipadas que buscan retomar el control de sus herramientas.
El mismo enfoque se aplica a las instituciones de la profesión (colegios de abogados, CARPA, organismos de formación) que regulan la IA en sus propios servicios.
Más de quince años junto a los profesionales del derecho, incluidos la deontología y el secreto profesional.
El Campus es nuestro producto, desplegado en marca blanca, y no una herramienta de terceros revendida.
Alojamiento donde usted quiera, sin reutilización de los datos ni de los prompts.
Una primera conversación para hacer balance de sus usos actuales y encuadrar lo que una gobernanza le aportaría.