El vibe coding representa una evolución importante del desarrollo de software: en lugar de escribir código línea por línea, el usuario describe en lenguaje natural lo que quiere crear, y la IA genera automáticamente el código. El término fue popularizado por Andrej Karpathy, cofundador de OpenAI, en febrero de 2025, y fue designado "palabra del año 2025" por el Collins Dictionary.

Para los profesionales del derecho, el vibe coding abre posibilidades inéditas: un abogado puede describir una herramienta de cálculo de indemnizaciones, un formulario de admisión de clientes o un panel de seguimiento de expedientes, y obtener un prototipo funcional gracias a herramientas como Cursor, Replit o Claude. Este enfoque se inscribe en la continuidad del movimiento no-code/low-code, llevando aún más lejos la accesibilidad.

No obstante, conviene tomar precauciones: alrededor del 45 % del código generado por la IA puede contener vulnerabilidades de seguridad. Por ello es esencial auditar cualquier herramienta destinada a tratar datos confidenciales de clientes antes de su puesta en producción. El vibe coding es un acelerador de creación de prototipos, no un sustituto de la experiencia técnica para las herramientas críticas.