El SEO jurídico (Search Engine Optimization) reúne las técnicas de optimización del posicionamiento orgánico adaptadas específicamente a los sitios web de despachos de abogados. Se articula en torno a tres pilares: el contenido (artículos jurídicos de calidad, FAQ, guías prácticas), la técnica (velocidad de carga, compatibilidad móvil, marcado semántico Schema.org) y la autoridad (backlinks procedentes de fuentes creíbles: directorios jurídicos, medios, instituciones).
El SEO jurídico es el primer canal de captación de clientes para los abogados: el 58 % de los particulares busca un abogado en línea, y los despachos que invierten en posicionamiento orgánico constatan un ROI medio del 526 % con un umbral de rentabilidad a los 14 meses. La orientación es en un 80 % local: las búsquedas del tipo "abogado divorcio París" o "abogado derecho laboral Lyon" representan la mayor parte del tráfico cualificado.
El SEO jurídico debe respetar las normas deontológicas, en particular el artículo 10 del RIN (Reglamento Interno Nacional de la profesión de abogado en Francia), que regula la comunicación de los abogados. Las estrategias más eficaces combinan la creación de contenido evergreen (artículos de fondo sobre cuestiones jurídicas recurrentes), la optimización para los featured snippets y los People Also Ask de Google, y el SEO local (ficha Google Business Profile optimizada). La aparición del AEO y del GEO añade nuevas dimensiones a esta disciplina.