El prompt engineering se ha convertido en una competencia esencial para los profesionales del derecho que utilizan la IA generativa. Consiste en estructurar las consultas de manera que se obtengan respuestas precisas, pertinentes y aprovechables. Existen varias técnicas: el zero-shot (instrucción directa sin ejemplos), el few-shot (con ejemplos) y el chain-of-thought (razonamiento paso a paso), siendo esta última especialmente adecuada para el razonamiento jurídico.
Un buen prompt jurídico integra cuatro elementos clave: el rol ("Eres un abogado especializado en derecho laboral"), el contexto (tribunal competente, tipo de cliente, intereses en juego), la tarea ("Redacta una nota de síntesis sobre...") y el formato esperado (estructura, extensión, nivel de detalle). Esta metodología transforma una herramienta genérica en un asistente jurídico eficaz.
La American Bar Association reconoció en 2025 que el prompt engineering constituye una extensión natural de las competencias del abogado. La capacidad de plantear las preguntas adecuadas, de estructurar un razonamiento y de evaluar la pertinencia de una respuesta son reflejos ya arraigados en la práctica jurídica. Las formaciones de Zevra enseñan estas técnicas adaptadas al contexto jurídico francés.