La distinción entre modelos open source y propietarios es un reto estratégico para los profesionales del derecho. Los modelos open source como Llama (Meta), Mistral (Francia) y DeepSeek (China) hacen públicamente accesibles sus pesos y su arquitectura. Pueden descargarse y alojarse en los servidores propios de un despacho o de una empresa. Los modelos propietarios como GPT (OpenAI), Claude (Anthropic) y Gemini (Google) son cerrados: solo se accede a ellos a través de API en la nube.
Para los despachos de abogados, el reto principal es la confidencialidad. Con un modelo open source alojado localmente, los datos de los clientes nunca salen de la infraestructura del despacho: ningún riesgo de transmisión a un tercero, ninguna duda sobre la Cloud Act estadounidense, conformidad total con el secreto profesional. Es el argumento contundente del open source para las profesiones reguladas.
Mistral, actor francés de la IA valorado en unos 10 000 millones de dólares en 2025, encarna el reto de la soberanía digital. Sus modelos ofrecen un rendimiento competitivo a la vez que pueden alojarse en Europa, sobre infraestructuras conformes con el RGPD. Sin embargo, la elección entre open source y propietario no es binaria: numerosas soluciones legaltech combinan ambos enfoques, utilizando el open source para los tratamientos sensibles y las API propietarias para las tareas menos críticas.