El movimiento no-code / low-code transforma la manera en que los profesionales del derecho construyen sus herramientas digitales. En lugar de depender de un desarrollador o de un editor de software, un abogado puede ahora crear él mismo un formulario de captación de clientes, un flujo de trabajo de automatización de documentos o una base de conocimiento mediante interfaces visuales intuitivas como Airtable, Formstack o Make (antiguamente Integromat).

La Incubadora del Colegio de Abogados de París ofrece formaciones dedicadas a estos enfoques, mientras que la LawCode Academy fundada por Sacha Benichou acompaña a los juristas en el dominio de estas herramientas. El no-code permite prototipar rápidamente una idea, probar un proceso antes de industrializarlo y reducir considerablemente los costes de desarrollo.

Estas plataformas se integran de forma natural en el ecosistema legaltech: se conectan mediante API a herramientas de firma electrónica, de CLM o de investigación jurídica aumentada por IA. El no-code democratiza la innovación jurídica y permite que cada despacho, sea cual sea su tamaño, digitalice sus procesos de negocio.