La familia GPT de OpenAI popularizó la inteligencia artificial generativa entre el gran público. El acrónimo significa Generative (genera texto), Pre-trained (preentrenado sobre un vasto corpus) y Transformer (arquitectura neuronal con mecanismos de atención). Desde GPT-1 en 2018 hasta GPT-4o en 2024, cada generación ha aportado mejoras significativas en términos de coherencia, razonamiento y capacidades multimodales.
En el sector jurídico, GPT alimenta soluciones profesionales como Harvey AI, utilizado por el despacho Allen & Overy. Este tipo de herramienta permite la investigación jurisprudencial, la redacción de notas y la síntesis de documentos complejos. No obstante, utilizado por sí solo a través de ChatGPT, GPT no está conectado a bases de datos jurídicas verificadas y presenta riesgos de alucinaciones.
Para los abogados y juristas, es esencial distinguir el uso de gran público de ChatGPT de las soluciones profesionales que integran GPT con salvaguardas específicas del derecho: RAG sobre bases certificadas, control de la temperatura y verificación humana sistemática de los resultados.