La ética de la IA en el derecho es una cuestión central para la profesión jurídica. Se basa en varios principios fundamentales: la transparencia de los algoritmos utilizados, la prevención de sesgos discriminatorios, el respeto de la confidencialidad y del secreto profesional, la supervisión humana obligatoria de las producciones de la IA, y la responsabilidad profesional del abogado o del jurista que utiliza estas herramientas.
En Francia, el Conseil National des Barreaux (CNB) ha creado un grupo de trabajo dedicado y publicado una guía práctica destinada a los abogados. En diciembre de 2025, el CNB dio un paso importante al modificar la definición de la consulta jurídica para tener en cuenta el uso de la IA. Paralelamente, se ha lanzado un plan nacional de formación en IA para los 78.000 abogados franceses, a través de la plataforma Skilia.
El reto principal es garantizar que la IA siga siendo una herramienta al servicio del profesional y no un sustituto del juicio humano. El abogado sigue siendo plenamente responsable de cualquier contenido producido con la ayuda de la IA, ya se trate de conclusiones, consultas o correspondencia. Esta responsabilidad impone una verificación sistemática y una mirada crítica sobre las producciones automatizadas.