La reputación online de un abogado es su imagen digital tal y como resulta del conjunto de información accesible en línea sobre su persona: resultados de búsqueda de Google, reseñas de clientes (Google, Pages Jaunes, plataformas jurídicas), perfiles en las redes sociales (LinkedIn, X), menciones en los foros jurídicos y artículos de prensa. Esta reputación digital influye directamente en la decisión de los clientes potenciales: una reseña negativa sin tratar puede ahuyentar a decenas de clientes potenciales.

El marco deontológico impone restricciones específicas: el artículo 2.2 del RIN prohíbe a los abogados citar el nombre de sus clientes sin autorización expresa, lo que limita la posibilidad de poner en valor públicamente sus éxitos. En caso de difamación en línea, el plazo de prescripción es de 3 meses a partir de la primera publicación, lo que exige una monitorización activa y una reacción rápida.

Frente a las reseñas falsas o las reseñas malintencionadas, existen varios recursos: el acta notarial para preservar la prueba, el requerimiento dirigido a Google (o a la plataforma correspondiente) para obtener la retirada, y como último recurso el procedimiento de medidas cautelares ante el tribunal judicial. Una estrategia de reputación online proactiva combina la solicitud de reseñas a clientes satisfechos, la publicación periódica de contenido de calidad y la monitorización automatizada de las menciones en línea.