El AI Act (Reglamento UE 2024/1689) es el primer marco normativo completo del mundo dedicado a la inteligencia artificial. Adoptado el 13 de junio de 2024 por la Unión Europea, instaura un enfoque gradual fundamentado en los niveles de riesgo de los sistemas de IA: riesgo inaceptable (prohibido), alto riesgo (muy regulado), riesgo limitado (obligaciones de transparencia) y riesgo mínimo (libre).
El calendario de aplicación es progresivo: febrero de 2025 para las prácticas prohibidas (manipulación subliminal, puntuación social), agosto de 2025 para las reglas de gobernanza, y agosto de 2026 para la aplicación general. Los sistemas de IA utilizados en el ámbito jurídico (apoyo a la decisión judicial, análisis de expedientes, evaluación de pruebas) se clasifican como de "alto riesgo", lo que impone obligaciones estrictas: evaluación de conformidad, documentación técnica, supervisión humana, transparencia.
Para los actores de la legaltech, el AI Act representa a la vez una restricción y una oportunidad. Los editores deben cumplir exigencias elevadas en materia de calidad de los datos, de transparencia algorítmica y de gestión de riesgos. Pero esta regulación también crea una ventaja competitiva para las soluciones europeas conformes. Las sanciones en caso de incumplimiento son disuasorias: hasta 35 millones de euros o el 7 % de la facturación anual mundial.