Una herramienta vive. Evoluciona. A veces falla. Estamos aquí para todo eso.
Monitorización continua
Alertas, logs, paneles de control: lo vemos antes que usted
Bug crítico → atención inmediata
El mismo día para los clientes con plan mensual
Actualizaciones y seguridad
Dependencias, parches, upgrades de framework
Soporte humano
Correo, Slack, teléfono: personas que conocen el código
Su herramienta está en producción. Funciona. Los usuarios la utilizan todos los días. Todo va bien.
Hasta el día en que una API de terceros cambia sin avisar. En que un usuario encuentra el caso límite en el que nadie había pensado. En que su proceso evoluciona y la herramienta debe seguirlo. En que algo que funcionaba a la perfección ayer ya no funciona en absoluto esta mañana.
Ese día, necesitará a alguien que responda. Que conozca el código. Que pueda intervenir rápido, sin pasarse tres días entendiendo cómo está montado.
Preferimos ser ese alguien antes que verle buscar frenéticamente el número de un antiguo proveedor que mientras tanto ha cambiado de empresa.
Un bug en producción. Un comportamiento extraño. Algo que funcionaba ayer y hoy ya no. Pasa, incluso con código limpio. Lo importante es la reacción.
Diagnosticamos. Identificamos la causa. Corregimos. Probamos. Desplegamos.
El mismo día si es crítico, no dentro de tres semanas tras cinco recordatorios.
Su necesidad ha cambiado. Sus usuarios reclaman una funcionalidad. Un proceso interno ha evolucionado. La normativa se ha movido. Tiene una nueva idea.
Adaptamos. Añadimos. Modificamos. No hace falta lanzar un nuevo proyecto en cada evolución.
La herramienta crece con usted, sin rupturas.
Los frameworks envejecen. Las vulnerabilidades de seguridad se descubren. Las dependencias quedan obsoletas, luego incompatibles, luego peligrosas.
Actualizamos. Parcheamos. Hacemos upgrades. Mantenemos la base en buen estado.
No tiene por qué vigilar las alertas de seguridad. Lo hacemos por usted.
Un usuario atascado que no entiende cómo hacer algo. Una duda sobre un funcionamiento. Un comportamiento que parece extraño pero que quizá es normal.
Respondemos. Por correo, por Slack, por teléfono si es urgente. Rápido.
Por personas que conocen su herramienta, no por un formulario.
Monitorización. Alertas. Logs. Paneles de control técnicos. Mantenemos un ojo en su herramienta incluso cuando usted no piensa en ella.
Si algo va mal (lentitud inusual, errores que se multiplican, espacio en disco que se llena, API externa que deja de responder), lo vemos. A menudo antes que sus usuarios.
El mejor mantenimiento es aquel en el que resolvemos los problemas antes de que usted sepa que existían.
Una bolsa de horas reservadas cada mes. La utiliza como quiera: bugs, evoluciones, preguntas, pequeños ajustes. Lo que no se consume se traslada (dentro de lo razonable).
Es la fórmula para las herramientas en producción con usuarios reales. Aquellas en las que no podemos permitirnos esperar.
Sin compromiso, sin plan. Nos llama cuando lo necesita. Intervenimos y facturamos el tiempo dedicado.
Es la fórmula para las herramientas estables que se mueven poco. O para las ayudas ocasionales.
Su herramienta fue desarrollada por otra persona. El dev ha desaparecido, la agencia ya no responde, el freelance se ha ido a criar cabras.
Retomamos. Empezamos por una auditoría para entender el estado del código. Estabilizamos. Documentamos. Y después mantenemos, o le decimos sin rodeos si conviene reconstruir.
Bolsa de horas dedicadas
Desde 500€/mes
Según tamaño y criticidad
A demanda, sin compromiso
400€ la media jornada
Presupuesto antes de intervenir
Auditoría y luego mantenimiento
Auditoría: 1-3 K€
Luego plan mensual o puntual
Tiene una herramienta en producción y la idea de que falle un viernes a las 18 h no le deja dormir.
Su antiguo proveedor ha desaparecido y nadie dentro de la organización entiende el código.
Quiere hacer evolucionar su herramienta pero no tiene las manos metidas en ella.
Prefiere pagar un plan razonable cada mes antes que una factura astronómica el día en que todo se rompe.
Para eso estamos aquí.
Nunca es simple. Y no le vamos a mentir: a veces es un buen marrón.
El código puede estar limpio, estructurado, documentado. Es el caso ideal. Cogemos el ritmo en unos días y estamos operativos.
El código también puede ser un plato de espaguetis sin tests, sin documentación, con atajos por todas partes y "soluciones temporales" que tienen cinco años. Es más habitual de lo que nos gustaría.
No juzgamos. Todos hemos escrito código del que no estamos orgullosos, bajo la presión de una deadline o de un presupuesto ajustado. Lo importante es lo que hacemos con ello ahora.
Empezamos por una auditoría. Levantamos el capó, cartografiamos la arquitectura, evaluamos las dependencias, identificamos la deuda técnica, detectamos las bombas de relojería. Le hacemos un informe claro: lo que va bien, lo que no, lo que hay que tratar con prioridad.
Después, dos caminos posibles.
Primer camino: el código es recuperable. Estabilizamos, documentamos, asumimos el mantenimiento.
Segundo camino: el código es demasiado frágil. Se lo decimos con franqueza, y hablamos más bien de una reconstrucción.
En ambos casos, usted sabe en qué punto está. Se acabaron las zonas grises.
Mantenemos herramientas jurídicas desde hace años. Sabemos qué es crítico para un despacho o un departamento jurídico. Sabemos qué puede esperar al lunes y qué hay que resolver en la hora.
Bug crítico: atención el mismo día. Pregunta simple: en la hora. No somos un call center con 45 minutos de espera y un ticket que se pierde en la nada.
Usted sabe qué hacemos, cuánto tiempo lleva, cuánto cuesta. Reporte mensual si está con plan mensual. Sin líneas misteriosas en la factura.
No nos limitamos a apagar incendios. Le decimos qué va a dar problemas dentro de seis meses. Proponemos mejoras. Pensamos en el mañana.
No. Retomamos cualquier proyecto. Hacemos primero una auditoría para evaluar el estado del código y el esfuerzo necesario. A veces es simple, a veces es un buen marrón.
Atención el mismo día para los clientes con plan mensual. Para lo puntual, depende de nuestra carga, pero le decimos enseguida si estamos hasta arriba y cuándo podemos intervenir.
Si está en producción con usuarios, sí. La pregunta no es "si" algo se va a romper. Es "cuándo". Mejor tener a alguien que conozca el código ese día.
Sí. La auditoría es un entregable independiente. Hace con ella lo que quiera. Incluso podemos recomendarle a otra persona si no somos el buen encaje para la continuación.
Con plan mensual: un resumen mensual de lo que se ha hecho, el tiempo consumido, lo que queda. En puntual: avisamos antes de intervenir y decimos cuánto ha llevado después.
Sí. Documentamos, formamos, transferimos. Si su objetivo es la autonomía, le llevamos hasta ahí. Preferimos clientes libres que clientes cautivos.
Un proyecto que hemos construido o uno existente que retomar: nos encargamos.